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Nosotros

Desde 1980 comenzamos a hacernos cargo de los campos de naranjas. Siguiendo con la tradición familiar, pensamos en hacerlo rentable buscando nuevas variedades, ofreciendo calidad, nuevas estructuras, riegos localizados y demás, invirtiendo ahorros, tiempo y otros beneficios, para la ampliación de la explotación y para que el tamaño del producto fuese más rentable, incluido la mecanización al máximo de las labores para reducir costos.

Durante los veinte años siguientes, la rentabilidad fue débil, con altibajos, a pesar de esto, conseguimos mantener y ampliar el patrimonio agrícola de la familia. El sistema del mercado era sencillo, un agricultor producía, el comerciante compraba según el año y la calidad producida y de aquí la obtención de un buen o mal precio.

A partir del año 2000, los comercios que compraban la naranja idearon un sistema para acabar de dominar el mercado y poder liquidar al agricultor al precio que ellos quisieran, esta etapa fue de "comercialización".

La comercialización consiste en entregar la fruta al comerciante, este la recoge, la encaja, la vende y la cobra después. Al final, se liquida al precio sacado en la venta, descontando todos los costos y su beneficio propio, llegando en ocasiones este a ser negativo para el agricultor. Esto ocasionó una venta directa entre el vendedor de una tienda y el agricultor, evitando así intermediarios.

A partir de la crisis del 2004-2005, nuestra familia empezó a buscar alternativas, reconvirtiendo así, campo de cítricos en explotaciones de madera o combustible, sin abandonar las producciones anteriores, en el cual cultivamos nuestros cítricos respetando el medio ambiente, dentro de una agricultura integral. Controlados por ingenieros agrónomos y bajo las normas de EUREP. Y siempre sin descuidar la formación realizando cursos en cítricos de la Generalitat Valenciana.

Con el apoyo de la quinta generación, que aunque joven, con empuje, aunque sin estudios terminados, empezaron a vislumbrar que tendríamos que crear un sistema autónomo propio que no dependiera de terceros para vender nuestros productos, es decir, comercializar directamente nuestras naranjas.

Comenzada esta experiencia, se han realizado inversiones para cambiar el tipo de árbol, con el fin de tener un producto acorde con el nuevo tipo de clientes y todo ello, para estar en el mercado con todo tipo de garantías y servicios. Esperamos que este nuevo reto, nos lleve a que las actuales generaciones junto con la sexta generación, tengan el afán y la alegría de seguir con una tradición de más de 200 años.